El año 2025 marcó un hito en la política de salud global con el reconocimiento formal de las enfermedades respiratorias crónicas dentro de la Declaración Política de las Naciones Unidas sobre enfermedades no transmisibles. Este avance es el resultado de años de esfuerzos por visibilizar un problema sanitario que, a pesar de su magnitud, ha sido históricamente desatendido en las agendas nacionales e internacionales. Actualmente, estas patologías afectan a unos 450 millones de personas y representan la tercera causa de muerte en el mundo, con aproximadamente cuatro millones de fallecimientos anuales registrados en 2019. La problemática no es solo sanitaria, sino también económica, generando pérdidas de productividad que solo en la región europea de la Organización Mundial de la Salud alcanzan los 20.700 millones de dólares al año.
Con estos datos alarmantes en primer plano, la hoja de ruta From Policy to Practice: A Roadmap for Advancing Respiratory Health by 2030, es una propuesta estratégica diseñada para transformar los compromisos políticos globales en acciones concretas que mejoren la salud pulmonar en todo el mundo. El documento surge como una respuesta a la necesidad de abordar las enfermedades respiratorias crónicas, que han sido históricamente desatendidas a pesar de ser una de las principales causas de muerte y discapacidad.
Fenaer, presente a través de EFA
La iniciativa fue elaborada por el Copenhagen Institute for Futures Studies (CIFS), con el trabajo de panel multidisciplinar de expertos internacionales, incluyendo líderes de organizaciones como la International Primary Care Respiratory Group (IPCRG), enviados especiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y representantes de asociaciones de pacientes como la European Federation of Allergy and Airways Diseases Patients Associations (EFA, de la que forma parte Fenaer). Además, el desarrollo de esta guía contó con el apoyo no condicionado de las compañías Sanofi y Regeneron.
Tabaco y contaminación
A pesar de las cifras, la hoja de ruta proporciona un mensaje de esperanza basado en la prevención y el manejo temprano, ya que casi el 70% de las muertes por enfermedades respiratorias crónicas se deben a factores de riesgo modificables. El consumo de tabaco y la contaminación del aire, tanto en interiores como en exteriores, son los principales responsables, cobrando millones de vidas cada año. En las zonas de menores recursos, la exposición al humo de combustibles sólidos utilizados para cocinar y calentar hogares afecta de manera desproporcionada a mujeres y niños, mientras que, en las áreas urbanas e industriales, la contaminación por partículas finas penetra profundamente en los pulmones y el sistema sanguíneo. Si no se toman medidas urgentes, se estima un coste global de miles de millones de euros en 2050 solo para tratar a los afectados por enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Aire limpio
La hoja de ruta propuesta para el año 2030 establece una visión donde el aire limpio sea la norma y los sistemas de salud estén preparados para ofrecer diagnósticos y tratamientos oportunos. Para alcanzar este objetivo, es necesario actuar simultáneamente en tres direcciones estratégicas. La primera consiste en mejorar el acceso al diagnóstico y cuidado a través del fortalecimiento de la atención primaria, asegurando que las herramientas digitales y los medicamentos esenciales estén disponibles incluso en entornos de bajos recursos. Un diagnóstico temprano es vital, considerando que actualmente hasta el 70% de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica podrían no estar detectados globalmente.
La segunda dirección estratégica se enfoca en el control integral del tabaco y la nicotina mediante políticas de precios, regulaciones estrictas de entornos libres de humo y programas de cesación accesibles. El objetivo es que para 2030 existan 150 millones menos de consumidores de tabaco en el mundo. Finalmente, la tercera dirección busca reducir la contaminación del aire y los riesgos ambientales en hogares, lugares de trabajo y ciudades, apoyándose en tecnologías limpias y sistemas de monitorización avanzados. La implementación de estas medidas no solo salvaría millones de vidas, sino que podría generar un retorno de siete euros por cada uno invertido para el final de la década.
Compromiso internacional
El éxito de este plan depende de la voluntad política para transformar los compromisos internacionales en acciones nacionales concretas y adaptadas a la realidad de cada país. Mientras que para algunas regiones la prioridad será la transición hacia energías limpias en el hogar, para otras lo será el control de las emisiones del transporte o la exposición ocupacional. La alfabetización en salud también juega un papel crucial, permitiendo que las personas reconozcan los síntomas tempranos, como la falta de aire, que a menudo se confunde erróneamente con el envejecimiento o la falta de condición física.
Sistemas de salud más fuertes
Al fortalecer la capacidad de los sistemas de salud, mejorar la calidad de los datos y fomentar la colaboración entre sectores, es posible asegurar un futuro donde la salud respiratoria sea protegida como un pilar fundamental del bienestar general para las generaciones venideras.
DOCUMENTO COMPLETO: From Policy to Practice: A Roadmap for Advancing Respiratory Health by 2030

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