Una estrategia nacional para el abordaje de las enfermedades respiratorias que elimine las desigualdades territoriales, que garantice el acceso de los pacientes a servicios de salud mental y programas de rehabilitación respiratoria y que incorpore la voz del paciente en la toma de decisiones. El presidente de Fenaer, Mariano Pastor, planteó el pasado día 21 de julio esta reivindicación en el Ministerio de Sanidad, en el acto de presentación del informe surgido del proyecto A Million Conversations.
“El Plan Nacional de EPOC lleva más de una década sin tocarse y, en realidad nunca ha sido implementado. El de asma nunca ha existido, y lo mismo para todas las restantes patologías respiratorias, incluidas las raras. La realidad es que las administraciones han relegado durante décadas enfrentarse de un modo coordinado a un conjunto de patologías cuya incidencia, además, no deja de crecer a causa de que no ser capaces de frenar el consumo de tabaco, del incremento continuado de las alergias respiratorias, o de la mala calidad del aire que se respira en muchas zonas geográficas españolas, entre otras”, destacó Mariano Pastor.
Proyecto A Million Conversations
Promovido por Sanofi, con la participación de Fenaer junto a otras 21 organizaciones sociales y de pacientes, sociedades científicas y el Ministerio, A Million Conversations tiene como objetivo reducir significativamente la brecha de confianza de los colectivos más vulnerables en el sistema de salud, minimizando las desigualdades y mejorando la toma de decisiones en las políticas sanitarias.
Fue presentado en un acto inaugurado por el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, y en el que participaron representantes de las organizaciones participantes. La conferencia de clausura corrió a cargo de Ruth Puig-Peiró, asesora económica del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social del Reino Unido.
El informe surge de dos investigaciones, cuantitativa y cualitativa, basadas en encuestas, entrevistas y talleres presenciales entre miembros de las entidades participantes en el proyecto. El resultado ha permitido identificar los principales problemas de acceso y confianza en el Sistema Nacional de Salud (SNS) para ciertos colectivos, determinar el impacto en salud de la pérdida de confianza en el sistema Sanitario y realizar recomendaciones que contribuyan a cerrar la brecha de confianza.
Barreras en la atención
Para Mariano Pastor, la confianza en el sistema se ve muy comprometida por el efecto acumulado de la falta de inversión, la desigualdad entre comunidades autónomas e incluso entre hospitales y los retrasos en el acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento. A ello se suma “la falta de coordinación entre los distintos niveles asistenciales y las especialidades médicas, así como entre comunidades autónomas.
“La falta de personal, la escasez de recursos materiales y las dificultades para garantizar el diagnóstico precoz o reducir las listas de espera para la primera consulta impiden ofrecer una atención de calidad”, afirmó, destacando también que una de las principales barreras que enfrentan los pacientes respiratorios en su atención es la inequidad territorial.
“Existen carencias graves, como la inexistencia de equipos de rehabilitación respiratoria, casi inaccesibles en todo el territorio, a pesar de ser vital para todos los pacientes. O de protocolos establecidos de cuidados paliativos y de hospitalización domiciliaria, lo que convierte a los pacientes respiratorios en enfermos de segunda clase”, añadió.
Las respiratorias, enfermedades infravaloradas e infradotadas
En su intervención, el presidente de Fenaer hizo alusión al artículo publicado en y difundido por la , en el que se destaca que las enfermedades pulmonares están gravemente infradotadas e infravaloradas, a pesar de ser una de las principales causas de muerte y discapacidad. Y que enfermedades como el asma, la EPOC o la fibrosis están atrapadas en un círculo vicioso de baja concienciación y de escasa financiación e investigación.
Mientras la incidencia de la EPOC o del asma sigue creciendo, afirmó Pastor, “la realidad es que el sistema sigue sin articular cribados en población de riesgo o protocolos de detección temprana, sin garantizar que todos los centros de atención primaria disponen de espirómetros y los usan correctamente, sin reducir las listas de espera para la primera consulta especializada y sin normalizar el seguimiento adecuado de los pacientes o establecer la figura de un coordinador de caso que asegure que el paciente se atienda de un modo integral”.

0 comentarios