La Federación Española de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (Fenaer) ha intervenido hoy en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados para trasladar a sus señorías la necesidad urgente de actualizar la Estrategia Nacional de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), vigente desde 2014 y nunca implementada de forma efectiva. La comparecencia, realizada por el presidente de Fenaer, Mariano Pastor, se enmarca en la iniciativa “Mejorar la respuesta frente a la EPOC en España: claves para renovar su estrategia”, impulsada por Fenaer en colaboración con expertos clínicos y representantes del ámbito científico y sanitario especializados en enfermedades pulmonares, con el apoyo de Sanofi.
En vísperas del Día Mundial de la EPOC, que se conmemora mañana, Pastor subrayó ante los miembros de la Comisión que el objetivo fundamental de la federación es reforzar el compromiso político con una respuesta institucional más ambiciosa, basada en la evidencia científica y centrada en el paciente, para mejorar el abordaje integral de la EPOC en España.
Una enfermedad infradiagnosticada
En su intervención, Pastor recordó que la EPOC constituye «una crisis de salud pública que necesita una respuesta inmediata y firme», especialmente en un país donde más de tres millones de personas podrían padecerla, pero tres de cada cuatro casos continúan sin diagnosticar. Subrayó que la prevalencia en mujeres se ha incrementado un 68 % en los últimos quince años y que el riesgo aumenta notablemente a partir de los 70 años.
El presidente de Fenaer destacó la persistencia de factores de riesgo como el tabaquismo —activo y pasivo—, la contaminación ambiental, la exposición a biomasa en el hogar, los riesgos laborales y causas genéticas como el Déficit de Alfa-1 Antitripsina. Recordó también que, pese a los avances logrados, es necesario «seguir fortaleciendo de forma constante las políticas de prevención», entre ellas las antitabaco.
Diagnóstico precoz y atención coordinada
Pastor puso el foco en uno de los principales desafíos actuales: el infradiagnóstico. «No podemos seguir diagnosticando tarde», afirmó, destacando la necesidad de establecer programas sistemáticos de cribado en Atención Primaria y de mejorar la formación de los profesionales en el diagnóstico y manejo de las exacerbaciones.
Asimismo, alertó de la «fragmentación asistencial evidente entre Atención Primaria, Especializada y Urgencias», que provoca retrasos en la atención, peores resultados clínicos y una respuesta tardía ante las crisis. Insistió en avanzar hacia un modelo integral y coordinado, con un seguimiento continuado en el tiempo y centrado en las necesidades reales de los pacientes.
Desigualdad en el acceso y carga económica
Las exacerbaciones fueron uno de los puntos destacados de su comparecencia. Pastor recordó que más del 50 % de las personas con EPOC experimentan al menos un episodio a lo largo de la evolución de la enfermedad, con pérdidas irreversibles de capacidad pulmonar. «Tras una exacerbación no se recupera la función pulmonar perdida», advirtió, subrayando la importancia de la prevención y el control adecuado.
También señaló la desigualdad territorial en el acceso a la rehabilitación pulmonar y a las terapias innovadoras, así como el déficit de inversión en investigación y en el desarrollo de biomarcadores y tratamientos personalizados.
En cuanto al impacto económico, recordó que la EPOC supone más de 750 millones de euros anuales en costes directos e indirectos, además de la elevada carga psicosocial que soportan pacientes y cuidadores. «La discapacidad respiratoria progresiva conduce al aislamiento social y a una pérdida severa de autonomía», afirmó, destacando que entre el 40 % y el 60 % de las personas afectadas presentan síntomas de depresión y ansiedad.
España ante un reto internacional
Pastor explicó que, según el COPD Index, España obtiene una puntuación de 68,8 sobre 100, «un resultado aceptable, pero claramente insuficiente» a la luz de los retos actuales. A pesar de los avances derivados de la actualización de la guía GesEPOC 2025, del Plan de Cronicidad 2025–2028 y de la ampliación de la Ley Antitabaco, persisten importantes necesidades no cubiertas.
La incorporación de tratamientos biológicos, el avance de la medicina personalizada y las recomendaciones de organismos internacionales refuerzan, según Pastor, «la necesidad inaplazable de actualizar la estrategia nacional y aplicarla con rigor».
Una actualización imprescindible y urgente
El presidente de Fenaer fue contundente en sus conclusiones: «La Estrategia Nacional de la EPOC está desfasada y nunca se ha implementado. Es urgente renovarla para dar respuesta a la realidad clínica y social que viven millones de personas en España». Entre las acciones prioritarias, destacó la necesidad de programas sistemáticos de detección precoz; coordinación real entre todos los niveles asistenciales; acceso equitativo a rehabilitación pulmonar, biomarcadores y terapias innovadoras; incorporación de los cuidados paliativos para pacientes en fase avanzada; impulso decidido a la investigación y la innovación terapéutica; e integración de la voz de los pacientes en el diseño de políticas públicas.
«Hablar de salud respiratoria es hablar de calidad de vida, de equidad y de dignidad», concluyó Pastor ante los miembros de la Comisión. «Convertir los avances científicos en políticas públicas no es una opción: es una obligación colectiva».




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