El presidente de la Fenaer, Mariano Pastor, compareció esta mañana ante la Comisión de Sanidad del Senado para trasladar la voz de los pacientes y exponer la situación de quienes sufren Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en España. Fenaer considera la EPOC una crisis de salud pública que demanda una respuesta inmediata y firme.
La carga económica y humana
Mariano Pastor destacó ante los senadores que la EPOC no solo impone un desafío clínico, sino también una considerable carga económica y social. El presidente de Fenaer estimó que los costes sanitarios directos e indirectos asociados superan los 750 millones de euros anuales. La enfermedad origina aproximadamente 100.000 ingresos hospitalarios cada año en España y concentra gran parte del gasto en hospitalizaciones y medicamentos. Los costes indirectos, derivados de la pérdida de productividad y la incapacidad funcional, superan los 500 millones de euros al año, sin incluir los gastos que el paciente debe asumir por tratamientos no financiados o el coste eléctrico del oxígeno suplementario.
Más allá de las cifras, Mariano Pastor quiso destacar que el impacto humano es profundo: la falta de aire se traduce en falta de autonomía, miedo y aislamiento. Los estudios indican que entre el 40% y el 60% de los pacientes con EPOC presentan síntomas de depresión y ansiedad, superando ampliamente las cifras de la población general.
Tercera causa de muerte en España
En su comparecencia en el Senado, Pastor destacó la magnitud de esta enfermedad inflamatoria crónica, que obstruye progresivamente el flujo de aire en los pulmones. A nivel mundial, la EPOC es la tercera causa de muerte. En España, más de tres millones de personas viven con esta patología, afectando a más de un 10% de la población mayor de 40 años. Además, es la cuarta causa de muerte por enfermedad en el país, provocando más de 18.000 fallecimientos anuales.
A pesar de estas cifras, Pastor apuntó a que el sistema de salud se enfrenta un grave problema de infradiagnóstico, ya que se estima que tres de cada cuatro casos no están diagnosticados. Esto significa que solo un millón de personas tiene un diagnóstico confirmado, frente a los tres millones que la padecen.
El tabaquismo sigue siendo la principal causa de EPOC, aunque también influyen la exposición ambiental y laboral a partículas, humos y químicos, así como factores genéticos. Los síntomas, como la disnea, tos persistente y fatiga, se desarrollan gradualmente, dificultando la detección precoz. Un punto de especial preocupación, apuntó Pastor, son las exacerbaciones, crisis agudas que aumentan el riesgo de hospitalización y mortalidad, y que, tras su ocurrencia, suponen una pérdida irrecuperable de la capacidad pulmonar.
Un nuevo impulso estratégico
El presidente de Fenaer afirmó en el Senado que la Estrategia Nacional frente a la EPOC, cuya última actualización data de 2014, «ha quedado obsoleta y no se ha implementado de forma efectiva, por lo que es necesaria una renovación urgente. El marco mundial es claro, con la EPOC siendo una prioridad en la agenda de la Asamblea Mundial de la Salud y la ONU».
A pesar de avances como la actualización de la guía clínica GesEPOC 2025 y el nuevo Plan de Cronicidad 2025–2028, persisten importantes necesidades no cubiertas, recordó Pastor. Entre ellas, subrayó, la fragmentación asistencial entre Atención Primaria y Especializada, que provoca retrasos en la atención. También existe un déficit en formación e investigación, y un acceso limitado y desigual a la rehabilitación pulmonar y a las nuevas terapias en las distintas comunidades autónomas. Otro reto fundamental es la necesidad de incorporar los cuidados paliativos para los pacientes con EPOC avanzada, que actualmente son insuficientes.
Para avanzar, Fenaer considera imprescindible abordar la EPOC desde un enfoque integral que combine prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento continuado. Esto debe traducirse en acciones concretas, en palabras de Pastor. Por una parte, hay que garantizar la detección precoz desde la Atención Primaria y asegurar un control clínico adecuado para prevenir exacerbaciones. También se debe avanzar en un modelo asistencial equitativo que garantice el acceso a la atención especializada y las terapias más innovadoras.
Atención integral
Pastor habló también de la conveniencia de integrar la atención médica, la educación del paciente, la nutrición, la salud mental y el apoyo social, garantizando la equidad; y de profundizar en el acceso universal a la fisioterapia respiratoria como prestación básica del SNS e incorporar los cuidados paliativos para el paciente avanzado. También llamó el presidente de Fenaer a incorporar la voz del paciente y sus asociaciones como agentes activos en el diseño de las políticas de salud pública.
En su conclusión, Pastor insistió en que la EPOC «no puede seguir siendo ignorada o tratada con estrategias desactualizadas. Es el momento de convertir el conocimiento clínico en políticas que garanticen el diagnóstico temprano y el acceso a la atención integral y la rehabilitación en todo el país, porque hablar de salud respiratoria es hablar de calidad de vida y dignidad».





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