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Gases fluorados: ¿cuál es el impacto real de los inhaladores?

20/Ene/2022 | Actualidad, Asma, Cambio Climático, Epoc | 0 Comentarios

El compromiso con el medio ambiente y con la reducción de gases que favorecen el efecto invernadero es una posición ineludible en estos momentos. En aras de este proceso, en los últimos meses se está poniendo en cuestión el papel de los inhaladores presurizados que utilizan miles de pacientes respiratorios en nuestro país, especialmente personas con asma y epoc.

El debate se centra ahora en si se debe limitar el acceso de los pacientes a estos dispositivos debido a su capacidad de incidir en el efecto invernadero, destinándolos principalmente a unos determinados grupos; o si, por lo contrario, no deben limitarse, acogiéndose a la moratoria de la UE y a la espera de nuevos propelentes con menor huella de carbono.

Pero ¿cuál es realmente el impacto de los inhaladores en el efecto invernadero? Según el propio Ministerio para la Transición Ecológica, los gases fluorados de uso farmacéutico suponen menos del 0,1% del total de emisiones; y, precisamente por su relación directa con la salud de las personas, la Unión Europea los contempla como excepción en el programa de reducción de emisiones en 2030.  ¿Es necesario por tanto limitar su uso?¿O debe darse margen a la incorporación de nuevos propelentes?

La reflexión parte de la base de que los propelentes (gases que garantizan que el medicamento llegue a los pulmones) utilizados en algunos inhaladores contribuyen al efecto invernadero. Efectivamente, los gases fluorados se usan en los inhaladores que conocemos como presurizados, pero ¿es realmente oportuno poner en marcha una estrategia de sustitución de los presurizados, cuando la propia UE ha decidido excluirlos de sus objetivos de reducción de emisión de gases con efecto invernadero por pertenecer al ámbito clínico, y cuando en la industria farmacéutica hay perspectivas a corto plazo de lograr propelentes con menor impacto?

Los inhaladores suponen el 0,05% del total de gases con efecto invernadero

El propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico recoge en su informe de 2020 que el mayor peso de las emisiones corresponde al transporte por carretera (27,7 %), actividades industriales (21,4 %), generación de electricidad (10,3 %), agricultura y ganadería (14,1 %); el consumo de combustibles en los sectores residencial, comercial e institucional (8,2 %); y los residuos (5,1 %).

Según el mismo informe, los gases fluorados suponen el 2% del total de las emisiones, y en su gran mayoría proceden del sector de la refrigeración y aire acondicionado. La mayor fuente de emisión de estos gases está en actividades como la producción primaria de aluminio y la incineración de plásticos y cerámicas. Los gases fluorados de uso farmacéutico suponen menos del 0,1% del total de las emisiones, y ello incluiría no solo los inhaladores sino también otros equipamientos y procesos del ámbito médico.

De hecho, según el Dr. Osman  Usmani, director clínico de la Unidad de Investigación Respiratoria (Imperial College Respiratory Research Unit) del Imperial College de Londres y reconocida autoridad internacional en aerosoles, “la emisión de gases de efecto invernadero de los inhaladores en aerosol es solo del 0,05% del total de CO2”, según puso de manifiesto recientemente en el webinar “Cambio climático y Salud Respiratoria” organizado por SEPAR.

En la misma sesión, según recogió el medio especializado Isanidad, el profesor Usmani recordó también que “la medicina está evolucionando cada vez más a una medicina de precisión a favor de los pacientes. El inhalador más verde es aquel dispositivo que puede usar el paciente y que lo va a hacer de verdad, no lo definimos en función del dispositivo”.

Igualmente, el informe de recomendaciones del Comité sobre opciones médicas y químicas del Protocolo de Montreal incluye datos comparativos sobre la huella de carbono de los inhaladores presurizados con relación a otras actividades o productos de uso común que reflejan también el bajo peso de los inhaladores.

La reducción de emisiones en el ámbito de la salud debe llegar de la innovación

Fenaer no pone en duda el impacto de los dispositivos de inhalación, pero sí la huella real que suponen en relación con sus beneficios para los pacientes, y la oportunidad de limitar su uso, y máxime cuando en un horizonte cercano se dispondrá ya de propelentes.

Para la Federación, la solución no debe estar en la limitación de un tipo de dispositivo que de momento no tiene alternativa, sino en el impulso por parte de las administraciones y la industria farmacéutica de la investigación para obtener nuevos propelentes con menor impacto, como no hace tanto se realizó la transición de los CFC a los HFA, sin que ello implicase ningún tipo de ruptura de tratamientos, ni perjuicios para los pacientes.

A juicio de la Federación, no hay dispositivos buenos o malos desde el punto de vista del paciente. No todos los inhaladores sirven para todos los pacientes, ni existe un único modo de hacer llegar el fármaco a los pulmones. Ni los inhaladores ni sus principios activos son intercambiables, ni se pueden sustituir sin el acuerdo entre el médico y el paciente.

Más información

Factores de emisión. Ministerio para la Transición Ecológica

Cambio climático y salud respiratoria (webinar SEPAR, junio 2021)

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