Las crisis graves de asma, o exacerbaciones, suponen una carga importante para los pacientes y los sistemas sanitarios, ya que provocan pérdida progresiva de la función pulmonar e ingresos hospitalarios. Hasta ahora, los médicos no disponen de pruebas simples para saber con antelación y fiabilidad qué pacientes con asma tienen más riesgo de sufrir estas crisis en los próximos cinco años, lo que limita un tratamiento verdaderamente personalizado. Un estudio reciente publicado en Nature Communications analiza datos de tres grandes grupos de pacientes con asma –un total de 2.513 personas adultas con hasta 25 años de historias clínicas– e identifica un panel de biomarcadores basados en metabolitos de la sangre que podría cambiar esta situación.
Los autores principales del estudio son Yulu Chen y Pei Zhang, de la Brigham and Women’s Hospital y el Harvard Medical School (Boston, EE.UU.), que lo firman junto con especialistas del Karolinska Institute (Estocolmo, Suecia) y la Gunma University (Japón). Los investigadores comenzaron con un análisis global de miles de metabolitos en la sangre. Los metabolitos son pequeñas moléculas que se producen o utilizan en nuestro cuerpo cuando las células convierten los alimentos, medicamentos o tejidos en energía y otros componentes necesarios para vivir, crecer y eliminar toxinas. La investigación buscó cuáles son las principales rutas metabólicas alteradas por el asma, como los esteroides (hormonas como el cortisol o DHEAS), los esfingolípidos (lípidos implicados en la inflamación) y metabolitos derivados de la microbiota intestinal.
En el estudio se confirmaron asociaciones previas con vías como el metabolismo de la creatina, triptófano o esfingolípidos, y después se hicieron análisis dirigidos sobre 77 esfingolípidos, 18 esteroides y 71 metabolitos microbianos. Las asociaciones más fuertes se encontraron con las exacerbaciones: ciertos esfingolípidos y metabolitos microbianos aumentan el riesgo, mientras que esteroides como el sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEAS) o la cortisona lo reducen.
El poder predictivo de las ratios entre metabolitos
El avance más importante vino al calcular miles de cocientes (ratios) entre metabolitos de rutas diferentes, en lugar de analizarlos de forma aislada. Las ratios entre esfingolípidos y esteroides fueron las más significativas: cerca del 60% mostraron asociaciones con el riesgo de exacerbaciones. Por ejemplo, ratios como ceramida/DHEAS o esfingomielina/cortisona diferenciaron claramente pacientes con alto y bajo riesgo, con diferencias de hasta 366 días hasta la primera crisis.
Supera las pruebas clínicas habituales
Utilizando las ratios entre esfingolípidos y esteroides, los investigadores desarrollaron un modelo de pronóstico simple que alcanzó una gran precisión, mayor que las medidas clínicas estándar (como el volumen espirado, los eosinófilos, la inmunoglobulina E o el historial de crisis previas). El modelo requiere solo 12 esfingolípidos y 4 esteroides, lo que lo hace viable para una analítica clínica asequible y reproducible.
Hacia un tratamiento de precisión en el asma
Estos hallazgos abren la puerta a pruebas de laboratorio personalizadas que estratifiquen el riesgo de exacerbaciones, permitiendo ajustes rápidos y tempranos en la medicación (tanto en tratamientos biológicos o corticoides) y un seguimiento intensivo para los pacientes de alto riesgo. Así, este enfoque basado en metabolitos podría reducir crisis, mejorar la calidad de vida y disminuir costes sanitarios.
Fuentes
- Chen, Y. et al. (2026). «The ratio of circulatory levels of sphingolipids to steroids predicts asthma exacerbations». Nature Communications, 17:545. https://doi.org/10.1038/s41467-025-67436-7

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