La infección por virus respiratorio sincitial (VRS) constituye un problema de salud pública infravalorado en las personas mayores, con un impacto clínico y sanitario comparable al de otros virus respiratorios de alto perfil, como la gripe, y con la ventaja de que ya existen vacunas específicas eficaces y seguras para este grupo de edad. Es precisamente en la inmunización en la que pone el foco el artículo “Why RSV Infection Matter in Older Adults? The Urgent Need for Vaccination”, firmado por Catia Cilloniz, investigadora de la Fundació de Recerca Clínic Barcelona–IDIBAPS y presidenta de la asociación Neumoai, publicado en 2025 en la revista Archivos de Bronconeumología.
Qué es el VRS y por qué importa en adultos mayores
El VRS es un virus respiratorio que clásicamente se ha asociado a infecciones graves en lactantes, pero hoy se reconoce como una causa relevante de infecciones respiratorias en adultos con comorbilidades especialmente pulmonares y cardiacas, adultos mayores y aquellos residentes en asilos de ancianos. En adultos mayores de 65 años se ha estimado una elevada carga anual de hospitalizaciones, visitas a urgencias y consultas ambulatorias por VRS, lo que refleja un peso asistencial considerable similar al de otros patógenos respiratorios más conocidos.
En España, las tasas de hospitalización por VRS en adultos mayores de 60 años se acercan a los 85 ingresos por 100.000 personas al año, con especial afectación de colectivos vulnerables. Entre los grupos de mayor riesgo se incluyen residentes en centros sociosanitarios, personas con dependencia funcional y pacientes con comorbilidades crónicas como EPOC o asma.
Gravedad clínica y complicaciones
Aunque la incidencia de neumonía por VRS puede ser menor que la de la neumonía por virus gripal en pacientes críticos, las tasas de mortalidad a 90 días son similares, lo que indica una gravedad comparable cuando el cuadro es importante. El VRS puede incluso ser más dañino en pacientes inmunodeprimidos. También se le vincula con complicaciones como sepsis viral, que representa una proporción no despreciable de los ingresos por neumonía.
El VRS aumenta la susceptibilidad a coinfecciones bacterianas, especialmente por patógenos como Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Staphylococcus aureus. En adultos hospitalizados por neumonía por VRS se estima que hasta un 29% presenta coinfección bacteriana, lo que complica el manejo clínico y puede incrementar la gravedad del cuadro. Estudios experimentales han demostrado, además, que la infección por VRS puede favorecer la colonización neumocócica y que la coinfección con gripe puede dar lugar a partículas virales más dañinas. Las infecciones graves por VRS se asocian también a complicaciones cardiovasculares agudas, como síndrome coronario agudo, descompensación de insuficiencia cardiaca y arritmias.
Vacunas disponibles y eficacia
En la actualidad, la FDA y la Agencia Europea del Medicamento han aprobado tres vacunas frente al VRS para adultos mayores: RSVpreF, RSVPreF3 OA y la vacuna de ARNm-1345. Los ensayos clínicos en fase 3, realizados en decenas de miles de adultos de 60 años o más, muestran que estos compuestos alcanzan eficacias elevadas frente a infección de vías respiratorias inferiores asociada a VRS y, sobre todo, frente a enfermedad grave, con protección mantenida al menos durante dos temporadas. Las eficacias estimadas llegan al 94%.
Pero más allá de los ensayos clínicos, datos de práctica clínica en Europa muestran que la vacunación frente a VRS en adultos mayores se asocia a una reducción significativa de las hospitalizaciones por este virus, en torno al 60%. Estos resultados confirman el potencial de las vacunas para reducir la carga asistencial y mejorar el pronóstico en población de edad avanzada.
La coadministración de la vacuna frente a VRS con otras vacunas dirigidas al adulto, como gripe o COVID-19, se considera una estrategia acertada para simplificar los calendarios y aumentar las coberturas. Una revisión reciente concluye que la administración conjunta de estas vacunas es segura y eficaz, con efectos adversos en general leves o moderados y de corta duración, lo que favorece su implantación en campañas estacionales integradas.
Recomendaciones de vacunación y retos pendientes
Los expertos señalan como prioridades la mejora de los sistemas de vigilancia, la ampliación de las pruebas diagnósticas y una planificación específica de programas de vacunación frente al VRS en adultos mayores. En España ya se recomienda la vacunación a partir de los 60 años, priorizando a los grupos de alto riesgo, y se subraya la conveniencia de incluir también al personal sanitario por su mayor exposición y potencial papel en la transmisión del virus.
Pese a la disponibilidad de vacunas eficaces, el verdadero impacto del VRS en la población mayor sigue infravalorado debido al infradiagnóstico y a la ausencia de cribados sistemáticos en muchos entornos clínicos. El artículo de Catia Cillóniz concluye que resulta urgente desplegar programas amplios de inmunización en adultos de riesgo y mejorar la concienciación entre profesionales sanitarios y sistemas de salud sobre la importancia del VRS como causa de morbilidad, complicaciones graves y mortalidad en la vejez.

Yo me la acabo de poner porque me dijeron que era lo mejor para mí tengo epoc,cáncer de pulmón,lo que considero mal que haya tenido que pagar 234 euros,porque solo lo paga la SS a niños y embarazadas,,un saludo