El virus respiratorio sincitial (VRS) es el principal causante de infecciones de las vías respiratorias inferiores en menores de un año, especialmente bronquiolitis y neumonía. Los bebés prematuros y los menores de 24 meses con condiciones de riesgo presentan mayor probabilidad de desarrollar formas graves de la enfermedad. En España, cada temporada invernal provoca una importante carga asistencial —consultas de atención primaria, servicios de urgencias, hospitalizaciones y estancias en UCI pediátrica— ya que, por el momento, no existe un tratamiento específico frente al VRS. La generalización de la vacunación en bebés y niños pequeños ha supuesto, sin embargo, un punto y aparte en la lucha contra esta enfermedad.
En la campaña 2023-2024 se implantó por primera vez a nivel poblacional la administración del anticuerpo monoclonal, con coberturas del 92,27% en los niños nacidos durante la temporada y del 87,77 % en los menores de seis meses nacidos antes de su inicio. Se observó una eficacia cercana al 80% en la prevención de enfermedad grave y hospitalización, estimándose que se evitaron entre 7.500 y 10.200 ingresos hospitalarios en lactantes. El perfil de seguridad y el impacto alcanzados motivaron la repetición de la recomendación en la temporada 2024-2025.
La Unión Europea había autorizado en 2022 este anticuerpo monoclonal de vida media prolongada, que supuso un gran avance frente al existente, de uso limitado a grupos muy concretos. En agosto de 2023 se autorizó la primera vacuna para embarazadas, capaz de transmitir inmunidad pasiva al recién nacido y protegerle hasta los seis meses de vida.
España fue uno de los primeros países del mundo en implantar el uso sistemático de anticuerpo monoclonal en lactantes, junto a Luxemburgo, Suecia (en grupos de alto riesgo), Francia y Estados Unidos, aunque nuestro país alcanzó coberturas notablemente superiores a las de estos.
Situación tras las últimas campañas
Tras décadas de investigación, la autorización del anticuerpo monoclonal en 2022 y su uso masivo a partir de 2023 han cambiado de forma sustancial la prevención del VRS. La reducción de hospitalizaciones en la campaña 2023-2024 fue notable y las coberturas, muy elevadas. Paralelamente, la autorización de la inmunización para embarazadas abrió una segunda vía de prevención indirecta para lactantes, aunque su uso en España es, por ahora, limitado. Otros países han puesto en marcha estrategias diversas, combinando anticuerpos monoclonales y vacunación materna, con variaciones en los grupos etarios cubiertos y en los calendarios de aplicación.
Recomendaciones para la temporada 2025-2026
El Ministerio de Sanidad propone mantener para 2025-2026 la inmunización pasiva con anticuerpo monoclonal antes y durante cada temporada de circulación del VRS (de octubre a marzo), dirigida a los siguientes grupos: prematuros de menos de 35 semanas de gestación que tengan menos de 12 meses; y niños con alto riesgo de enfermedad grave por VRS, incluyendo cardiopatías congénitas con repercusión hemodinámica, displasia broncopulmonar, cirugía cardíaca con circulación extracorpórea y otras patologías de riesgo elevado. Estas indicaciones se revisarán si surgen nuevas evidencias científicas o si se autorizan vacunas u otros anticuerpos con un perfil adecuado para su uso en lactantes.
Experiencia en otros países
Luxemburgo, Suecia, Francia y Estados Unidos realizaron recomendaciones de uso del anticuerpo monoclonal en la temporada 2023-2024, si bien con coberturas inferiores a las alcanzadas en España. Algunos aplicaron la profilaxis solo a grupos de alto riesgo y otros de manera más amplia, pero ningún país logró superar las cifras españolas, cercanas o superiores al 90%.

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