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Una guía para pacientes que contribuye a luchar contra el desafío de la resistencia antimicrobiana

14/Nov/2025 | Actualidad, Campañas, RAM | 0 Comentarios

Fenaer pone a disposición de los pacientes y de la sociedad una guía sobre resistencia antimicrobiana, con el objetivo de informar, concienciar y promover un uso responsable de los antibióticos. La resistencia antimicrobiana (RAM) se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud mundial y ya figura entre las diez primeras preocupaciones sanitarias señaladas por la Organización Mundial de la Salud. Se trata de la capacidad que desarrollan bacterias, virus, hongos o parásitos para sobrevivir a los medicamentos diseñados para eliminarlos.  

El fenómeno es especialmente grave en el caso de los antibióticos. El uso extendido de estos productos ha permitido durante décadas controlar infecciones comunes y posibilitar intervenciones médicas imprescindibles como trasplantes, quimioterapia o cirugías. Hoy, sin embargo, cada vez más infecciones resultan difíciles de tratar, aumentando las complicaciones, la mortalidad y los costes sanitarios. 

Más de un millón de muertes relacionadas 

Las cifras son elocuentes: en 2019 se atribuyeron directamente 1,27 millones de muertes a infecciones bacterianas resistentes, con un total cercano a cinco millones de fallecimientos asociados. Si no se frena la tendencia, se estima que en 2050 podrían alcanzarse los 10 millones de muertes anuales.  

En España, solo en 2023, se diagnosticaron unas 170.000 infecciones causadas por bacterias multirresistentes, de las cuales 24.000 derivaron en fallecimientos en el mes posterior al diagnóstico. Este panorama sitúa la RAM como un problema de primera magnitud que trasciende la salud humana, pues también afecta a animales y plantas, comprometiendo la seguridad alimentaria global. 

Mal uso de antibióticos 

Las causas son múltiples. Existen mecanismos naturales de resistencia bacteriana, pero el factor determinante es el mal uso de los antibióticos. La automedicación, la interrupción prematura de los tratamientos, la administración de dosis incorrectas o la utilización de estos fármacos para infecciones virales alimentan la proliferación de bacterias resistentes. A ello se suma el uso masivo de antimicrobianos en ganadería y agricultura, que genera cepas resistentes transmisibles a las personas a través de alimentos y medio ambiente. Factores como la falta de acceso a agua potable y saneamiento, el déficit de prevención y control de infecciones o la manipulación inadecuada de alimentos contribuyen también a agravar la situación. 

La OMS ha identificado 24 patógenos bacterianos prioritarios según su grado de resistencia, de los cuales siete afectan directamente al aparato respiratorio. Entre ellos se encuentran la tuberculosis, la neumonía por Klebsiella pneumoniae o Pseudomonas aeruginosa y las infecciones por Staphylococcus aureus o Haemophilus influenzae. Estos agentes representan un desafío clínico, especialmente en hospitales y en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas. 

La respuesta internacional combina la búsqueda de nuevos antibióticos con estrategias para optimizar su uso. En España, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) articula proyectos de investigación, sistemas de vigilancia y programas de optimización de prescripción tanto en medicina humana como en veterinaria. En paralelo, la ciencia explora soluciones innovadoras: desde combinaciones de fármacos con inhibidores de resistencias hasta terapias alternativas como la fagoterapia, el uso de bacterias modificadas para destruir patógenos resistentes o el diagnóstico precoz de resistencias mediante técnicas microbiológicas avanzadas. Recientemente se han aprobado nuevos antibióticos, como el aztreonam-avibactam, y se desarrollan otros prometedores, como la lariocidina o la zosurabalpina, dirigidos a combatir bacterias multirresistentes respiratorias. 

La conciencia ciudadana es imprescindible 

Pero la lucha contra la RAM no puede limitarse a los laboratorios. La ciudadanía tiene un papel decisivo. Prevenir infecciones es el primer paso: mantener las vacunas al día, lavarse las manos con frecuencia, seguir medidas de higiene en la preparación de alimentos, cubrirse al toser o estornudar y evitar la automedicación son gestos que pueden marcar la diferencia. También lo es el uso responsable de los antibióticos: sólo tomarlos si los prescribe un médico, nunca compartirlos ni reutilizarlos, respetar las dosis y la duración indicadas y consultar ante cualquier efecto adverso. Antes, durante y después de un tratamiento antibiótico conviene seguir pautas de hidratación, descanso y dieta equilibrada, así como dialogar con el profesional sanitario para resolver dudas. 

Frenar el avance de la resistencia a los antimicrobianos pasa por un compromiso firme con la prevención, la investigación y, sobre todo, el uso prudente y responsable de los antibióticos. Solo así será posible preservar la eficacia de estos medicamentos esenciales y garantizar la protección de la salud pública en las próximas décadas. 

Esta guía se realiza con el apoyo no condicionado de Pfizer, Chiesi y Oximesa Nippon Gases.

        

Descarga aquí la guía sobre Resistencia Antimicrobiana de Fenaer

 

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