Apnea del sueño

La Apnea del Sueño

La Apnea del Sueño, también denominado Síndrome de Apnea-Hipopnea del Sueño (SAHS), es un trastorno común. Se caracteriza por la interrupción de la respiración durante el sueño. Las interrupciones pueden ir desde unos segundos y hasta 2 minutos, y pueden repetirse hasta 30 veces en una hora, lo que deriva en caídas transitorias de los niveles de oxígeno en sangre.

La Apnea del Sueño en sí misma no constituye una amenaza vital, pero en casos severos puede llevar a sufrir hipertensión arterial, cardiopatía isquémica (angina de pecho o infarto) y accidentes cerebrovasculares.

Es una enfermedad que tiene tratamiento, con el que la mayoría de los pacientes consiguen una importante mejora de su calidad de vida.

El SAHS se considera un importante problema de salud pública por sus consecuencias sobre la salud y calidad de vida, su alta prevalencia y las dificultades en su diagnóstico.

La mayoría de los hospitales de la red sanitaria pública española cuentan con unidades de estudio y tratamiento de enfermedades del sueño, aunque se siguen generando listas de espera.

Síntomas de apnea del sueño
  • Ronquidos durante el sueño.
  • Despertar con sensación de ahogo por la noche, en ocasiones.
  • Insomnio o dificultad para dormir.
  • Sudores nocturnos.
  • Somnolencia diurna.
  • Ligera pérdida de memoria.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Disminución del rendimiento laboral o escolar.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas al levantarse.
  • Ardor de estómago.
  • Irritabilidad.
  • Depresión.
¿Qué pruebas se utilizan para diagnosticar la apnea del sueño?

La apnea del sueño se diagnostica mediante lo que se conoce como estudio del sueño, en el que se analizan variables como los episodios de cese de la respiración, movimientos del cuerpo, actividad pulmonar y cardíaca o ronquidos. Su médico podría también derivarlo a un especialista en otorrinolaringología, para descartar que el origen pueda estar en nariz o garganta.

Los estudios del sueño se llevan a cabo mediante la colocación de sensores en distintas partes del cuerpo (boca, nariz, tórax) conectados a equipos que analizan las variables durante las horas de sueño. Es probable que se utilice también un micrófono para medir la frecuencia e intensidad del ronquido. El período de sueño debe ser el habitual del paciente, por lo que se realiza por las noches y dura un mínimo de 6 horas.

El estudio que se realiza a domicilio con equipos portátiles se denomina poligrafía respiratoria.

Cuando existen sospechas claras de que el paciente padece apnea del sueño se realiza un estudio hospitalario nocturno denominado polisomnografía, que se lleva a cabo en una habitación completamente equipada. Mediante esta prueba sus médicos pueden conocer variables como el ritmo respiratorio, frecuencia cardíaca, oxigenación, posición y movimientos corporales, despertares y microdespertares o intensidad y frecuencia del ronquido,

Principales causas y desencadenantes de la apnea del sueño

El origen de la Apnea del Sueño está en la relajación de los músculos del paladar blando, úvula, lengua y amígdalas, hasta cerrar los conductos del aire.

Las causas de la apnea del sueño pueden ser anatómicas, por la propia conformación de su garganta, amígdalas, tabique nasal y otros.

Sin embargo, determinados factores pueden también influir en la aparición del síndrome, o ser factores de riesgo para su aparición:

 

  • Obesidad o sobrepeso
  • Consumo de alcohol y tabaco
  • Utilización de determinados fármacos.
  • Existencia de vegetaciones, rinitis alérgica, sinusitis.
  • Hipotiroidismo
Tipos de apnea del sueño

La Apnea Obstructiva del Sueño, el tipo más común, se caracteriza por la obstrucción o colapso de las vías respiratorias que provoca un aumento del esfuerzo respiratorio. Cuando no se da esta obstrucción, se habla de Apnea central. Si inicialmente es central, pero evoluciona en obstructiva, se denomina Apnea mixta.

En cada apnea la respiración se detiene, interrumpiendo el suministro de oxígeno y la expulsión de dióxido de carbono. Después de cada episodio, para reiniciar la respiración, se produce un breve despertar de unos segundos que no se recuerda por la mañana.

Esta fragmentación del sueño hace que el paciente se despierte con la sensación de no haber descansado lo suficiente y, en ocasiones, con dolor de cabeza o sequedad de boca, y puede mantener a la persona afectada somnolienta durante toda la jornada, lo que incrementa el riesgo de accidentes de tráfico y laborales.

Tratamiento de la apnea del sueño

El tratamiento de la apnea del sueño dependerá del grado de la enfermedad, de cómo influye en su salud y de la existencia o no de otras enfermedades que puedan influir en ella o agravarla (comorbilidades).

Dependiendo de los factores, su médico puede recomendarle:

  • Perder peso
  • Dejar de fumar o de consumir alcohol de modo regular
  • Ejercicio físico regular
  • Corregir su postura nocturna, especialmente si se produce cuando duerme boca arriba.
  • Tratamiento contra sinusitis, rinitis y otras afecciones que puedan estar influyendo.
  • Cirugía de amígdalas en niños (amígdalas hipertróficas).
  • Otras cirugías en adultos, cuando se trata de problemas severos que no responden a ningún otro tratamiento.

Existen una serie de dispositivos de uso nocturno que ayudan a controlar la apnea del sueño.

  • Férulas rígidas para ambas mandíbulas, que ayudan a mantener abiertas las vías respiratorias. Se trata de dispositivos de avance de la mandíbula que se realizan a medida y que se utilizan por las noches. Pueden ser de utilidad para algunos pacientes.
  • CPAP, así conocida por ser las siglas en inglés de presión continua positiva (Continuous Positive Airway Pressure). Se trata de una máquina que bombea al paciente aire a una presión alta que facilita la apertura de las vías aéreas. El aire entra a través de una mascarilla con la que el paciente debe dormir, conectada a una máquina.
  • BIPAP, que puede ser necesaria en casos. Es un sistema de ventilación mecánica no invasiva que proporciona al paciente oxígeno y presión de aire.

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Prevalencia y otros datos

Se calcula que entre 5 y 7 millones de personas sufren Apnea del Sueño en España, de los que entre 1,2 y 1,5 millones padecen un SAHS relevante, es decir, susceptible de tratamiento. Solo entre un 5 y un 9 por ciento de estos pacientes han sido diagnosticados y tratados.

Entre un 4,7 y un 7,8 por ciento de la población española mayor de 40 años padece SAHS grave, y es entre 2 y 3 veces más frecuente en hombres que en mujeres. La prevalencia aumenta con la edad y, en el caso de las mujeres, con la menopausia.

En el mundo, la apnea del sueño afecta a un 3-7 por ciento de la población adulta masculina y a un 2-5 por ciento de la femenina.