Tabaco

El tabaquismo

El tabaquismo es una enfermedad crónica y adictiva que afecta a prácticamente todos los órganos del cuerpo humano y que puede causar graves problemas de salud e incluso la muerte. El humo de los productos de tabaco contiene alrededor de 400 sustancias químicas conocidas, de las que al menos 250 son nocivas y más de 50 cancerígenas.

El tabaquismo, principal problema de salud pública en España

El consumo de tabaco es la primera causa de muerte en los países desarrollados. En España provoca cerca de 60.000 muertes anuales y es el origen de entre el 80 y el 85 por ciento de los casos de EPOC. Además, puede causar cáncer de pulmón, asma, tuberculosis, neumonía y otras enfermedades respiratorias, así como accidentes cerebrovasculares, infartos, diabetes, pérdida de visión y distintos tipos de cáncer, entre otros problemas de salud. Es especialmente peligroso en pacientes con enfermedades respiratorias.

Más de 12 millones de españoles son fumadores y un 24 por ciento de la población mayor de 16 años de nuestro país se declaran fumadores diarios. La mayoría de los adictos al tabaco empezaron a fumar en la adolescencia; más del 80 por ciento, antes de los 20 años. Cerca del 10 por ciento de los jóvenes españoles de entre 14 y 18 años fuman a diario. Un altísimo porcentaje de las personas que empiezan a fumar generan dependencia física de la nicotina debido a que esta provoca lesiones en las membranas de determinadas neuronas.

La nicotina es la droga más adictiva de todas las conocidas.
A esa dependencia ayudan también otros factores de carácter social o psíquico.
¿Cómo afecta el humo del tabaco a los fumadores pasivos?

El tabaquismo pasivo es igualmente perjudicial para la salud de aquellos que no fuman pero inhalan involuntariamente el humo de los productos de tabaco consumidos por otras personas en su entorno.

Los fumadores pasivos tienen un 35 por ciento más de riesgo de padecer cáncer broncopulmonar y entre un 25 y un 35 por ciento más de posibilidades de sufrir un infarto que las personas no expuestas al humo del tabaco.

Los niños son especialmente vulnerables al tabaquismo pasivo. Más del 10 por ciento de los menores de 14 años están expuestos diariamente al humo del tabaco en su entorno familiar en España. Ello puede aumentar en estos niños las infecciones respiratorias en un 30 por ciento, el asma en un 20 por ciento y las otitis en un 50 por ciento, entre otros efectos indeseables.

El tabaquismo durante el embarazo puede provocar muerte fetal, parto prematuro, bajo peso al nacer y retraso en el crecimiento fetal, además de muerte súbita del lactante, cuyo riesgo aumenta si se continúa fumando tras el parto.

El tabaco es tabaco tenga la forma que tenga

Los efectos perjudiciales y potencialmente mortíferos del tabaco se dan en todas sus formas, tanto en los cigarrillos como en puros, puritos o pipas de agua.

Asimismo, los cigarrillos electrónicos o vapeadores y otros nuevos productos para fumar son tan nocivos para la salud como los tradicionales.

Muchas veces, estos productos son presentados falsamente como inocuos e incluso como vías para dejar de fumar, y utilizados para captar nuevos fumadores, especialmente entre los jóvenes.

¿Cuáles son los beneficios de dejar de fumar?

Abandonar el consumo de tabaco y superar la dependencia a la nicotina proporciona grandes beneficios para la salud, al reducir notablemente las posibilidades de contraer las enfermedades asociadas a esta adicción. Tras dejar de fumar:

  • Entre la segunda semana y los 3 primeros meses, disminuye el riesgo de infarto y mejora la función pulmonar.
  • En los primeros 9 meses, se reduce la tos y la disnea.
  • Al pasar 1 año, el riesgo de cardiopatía coronaria baja a la mitad.
  • Entre los 5 y los 15 años después de dejarlo, las posibilidades de accidente cerebrovascular se igualan a las de un no fumador.
  • En 10 años, el riesgo de cáncer de pulmón disminuye un 50 por ciento y se reduce también el riesgo de contraer otros tipos de cáncer.
  • A los 15 años, el riego de cardiopatía coronaria se equipara al de una persona no fumadora.

Además, se reducirá el riesgo de infecciones, mejorará el aspecto de la piel y el pelo, la salud de huesos y músculos, la cicatrización de heridas, la salud bucodental, la actividad sexual, la visión y la audición, entre otros beneficios.

Dejar de fumar proporciona la posibilidad de una vida mucho más saludable, la realización de muchas más actividades, un mayor disfrute del ocio, las relaciones sociales y la vida familiar y una disminución importante del estrés.
¿Cómo puedo dejar de fumar?

Es necesario tener claro que fumar no es un simple vicio y que vencer la adicción al tabaco requiere de ayuda además de fuerza de voluntad.

Dejar de fumar no es fácil, pero es posible y es una decisión que compensará de forma notable al fumador desde el principio. Informarse adecuadamente y evaluar los problemas que el tabaco nos causa en nuestra vida diaria y los potenciales riesgos que supone para la salud, junto con los beneficios que conlleva abandonarlo, es un buen punto de partida.

Pide ayuda a tu médico para dejar de fumar. Además de una historia clínica general del paciente, el facultativo realizará, para elegir la mejor intervención terapéutica, una valoración concreta relacionada con el tabaquismo, que incluirá:

  • Fase en la que se encuentra el paciente en cuanto a la decisión de dejar de fumar.
  • Grado de adicción.
  • Nivel de dependencia, tanto física como psicológica.
  • Grado de motivación del paciente.
  • Existencia y, en su caso, análisis de intentos previos.

Incluso si no se ha tomado la decisión de dejar de fumar, el apoyo del personal de Atención Primaria puede ser de gran utilidad para motivar al fumador a decidirse, analizando los motivos por lo que no desea abandonar el tabaco e informándole sobre los riesgos de mantener el hábito y la importancia de dejarlo.

 
AYUDA FARMACOLÓGICA

Actualmente existen varios fármacos que han demostrado su efectividad como ayuda para dejar de fumar:

  • Terapia Sustitutiva con Nicotina (TSN). En comprimidos, chicles o spray bucal (acción rápida) o en parches (acción prolongada), suministran nicotina al organismo con una reducción paulatina de la dosis y sin las demás sustancias tóxicas del tabaco, de forma que se controla el síndrome de abstinencia sin crear dependencia. De 6 a 12 semanas de tratamiento.
  • Vareniclina. Comprimidos. Primer medicamento sin nicotina destinado específicamente a dejar de fumar. Estimula el área donde actúa la nicotina para controlar el deseo de fumar y el síndrome de abstinencia, además de bloquear los efectos de la nicotina para anular la sensación de placer al fumar y evitar recaídas. Financiado por la sanidad pública desde enero de 2020. 12 semanas de tratamiento.
  • Bupropión. Fármaco sin nicotina del grupo de los antidepresivos que actúa en el circuito del cerebro relacionado con la adicción al tabaco. Impide los efectos placenteros de fumar y controla el síndrome de abstinencia. Financiado por la sanidad pública desde enero de 2020. De 8 a 12 semanas de tratamiento.

Las tres opciones son seguras, eficaces y bien toleradas en general. Los efectos secundarios más frecuentes en los tres casos son dolores de cabeza, insomnio, sequedad o mal sabor de boca, mareos o náuseas. Suelen ser, no obstante, efectos transitorios y de intensidad leve o moderada.

Pida ayuda para dejar de fumar

Los intentos de dejar de fumar sin ayuda externa tienen bajas posibilidades de éxito, llegando a un escaso 5 por ciento. La fuerza de voluntad resulta imprescindible pero rara vez es suficiente.

Sin embargo, la consulta y apoyo del personal sanitario y una intervención terapéutica en la que se combina un tratamiento farmacológico con asesoramiento y refuerzo psicológico aumenta las tasas de éxito hasta el 60 por ciento.

Algunos estudios indican que una breve consulta médica puede llegar a duplicar las probabilidades de éxito en el intento de abandono del tabaco.

Además de la orientación y tratamiento que nos aporte nuestro médico, existen numerosos programas de ayuda para dejar de fumar, tanto presenciales como online, ofrecidos por administraciones, centros sanitarios, asociaciones y otras entidades y organismos, que pueden ser un buen apoyo. Su médico podrá aconsejarle sobre ellos.

 

ALGUNAS INICIATIVAS DE INTERÉS PARA DEJAR DE FUMAR
Posicionamiento de Fenaer en referencia al tabaco

Fenaer apuesta por:

  • Ampliar la prohibición de fumar a espacios públicos al aire libre como terrazas de establecimientos de hostelería, playas, parques, instalaciones deportivas y de espectáculos, paradas de medios de transporte o piscinas.
  • Incrementar la fiscalidad de todos los productos de tabaco.
  • Incluir en la financiación pública todos los tratamientos para dejar de fumar que se han demostrado eficaces, y el acceso de las personas fumadoras a ellos cuantas veces sea necesario hasta conseguir el objetivo.
  • Implementar en la sanidad públicas programas y terapias contra el tabaquismo.
  • Difundir regularmente campañas de concienciación sobre los efectos perniciosos de fumar y los beneficios de dejar de hacerlo.
  • Incorporar la información y la educación sobre el tabaquismo en las actividades escolares de la Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato.
  • Equiparar los cigarrillos electrónicos y otros productos para fumar a los productos del tabaco convencionales en todas las medidas contra el tabaquismo.
  • Solventar el vacío legal que permite la publicidad de los vapeadores en determinados espacios públicos y, especialmente, a través de las redes sociales, teniendo en cuenta el alto impacto que estas y los conocidos como influencers tienen en los jóvenes.
  • Obligar a las empresas tabacaleras a informar claramente sobre las sustancias que contienen sus productos.
  • Regular los aditivos del tabaco midiendo su contenido y emisiones.

Fenaer está integrada en la iniciativa Nofumadores.org, adhiriéndonos a manifiestos como el de declarar los establecimientos hosteleros como espacios sin humo ni vapores.

Descargue el posicionamiento completo de Fenaer sobre el tabaquismo

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